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“La poesía es un espectro visceral”

Por Pablo Hernández
Creado 12 Junio 2013 15:25

Algunos afirman que “la poesía se estaciona en el misterio”. ¿Será verdaderamente misteriosa o los días en Venezuela son tan “políticos” que la obnubilan? Tal vez la poesía y la política son grandes amigas. De cualquier manera todos acordamos hace mucho tiempo que ella (la poesía) era imprescindible para vivir.

Luis Perozo es un joven escritor venezolano, soñador oriundo de Maracaibo, en el estado Zulia, al occidente de Venezuela. Está por graduarse como Licenciado en Letras en la Universidad del Zulia, y ha experimentado el honor de varias publicaciones; unas en línea con la magia de internet, otras en el tradicional papel.

Perozo forma parte de la nueva vanguardia de escritores venezolanos. Ha escrito a la revolución, al capitalismo, a la mujer, a la vida. Radio Nederland lo entrevistó en Venezuela.

¿Por qué Luis Perozo se autodenomina como un poeta?
-Hacerse de un oficio, implica muchos riesgos. Quien no entienda la escritura poética como un oficio está lejos de convertirse en un lector verdaderamente comprometido con la imaginación. Una de las primeras decisiones en el mundo de las letras es, (después de pensarlo mucho, de conocer lo que dijo Borges sobre los lectores, después leer el “Oficio de Poeta” de Cesar Pavesse y su poema Trabajar Cansa, después de leer “El Arco y la Lira” de Octavio Paz o el Prólogo que escribió Miguel de Cervantes al primer tomo del Quijote) con precisión, saber de qué forma enfrentarse uno a la creación: si nos asumiremos como poetas, aunque podamos morir en el intento, o por el contrario, bordearemos esta responsabilidad, huyendo tímidamente al título, casi pidiendo disculpas por escribir o pensar como poeta, con la excusa reiterada «poetas eran Neruda, García Lorca, yo no, yo apenas soy un  «escribidor». No pasa lo mismo con los músicos quienes no guardan afán para decir que instrumento les ha tocado afinar e interpretar, no es raro escuchar «soy violinista» sin que Stradivari se revuelque en su tumba o «soy saxofonista» sin que alguien alegue que «Adolphe Sax no merece que su instrumento sea usado por alguien como tú».

¿Qué es la poesía para un venezolano, para un joven de estos tiempos oscuros y claros, y difíciles para casi cualquier ciudadano de esta nación?
-Esconde el estupendo contexto de tu pregunta, el verdadero meollo de un poeta: definir la poesía. Creo que todo consiste en develar ese misterio, con suerte, múltiples veces. Los temas de la poesía, como dices, pueden estar asociados a lo sublime, a lo bello persé, a lo grotesco, a lo íntimo, a lo sensual. Hasta lo litúrgico juega un papel importante, pero en todo los casos, cuando el poeta logra expresarse para hacer eficiente su palabra, para comunicar lo incomunicable, es decir, poetizar: en ese momento, el poeta solamente se está enfrentando al profundo desconocimiento de qué es la poesía.

Para Luis Perozo Cervantes, la lírica es un fin, un llegadero de emociones, acciones, cuerpos, almas, dolores, frustraciones. La poesía es un espectro visceral, sin que ello signifique que el poema deba ser sombrío, parasítico o intimista. La poesía, creo, debe ser en todo caso un espectáculo para el adentro de cada lector. El lector, a su modo, debe impresionarse del poema, dolerse, maravillarse, como nos maravillan los amaneceres o cosas simples; como nos maravillan las sonrisas.

La capacidad de asombro en Venezuela está perdida: ¿alguien aún puede sorprenderse por una cola de cuatro o cinco cuadras para comprar apenas tres productos?, ¿Alguien se indigna o se sorprende con la corrupción descentralizada que azota hasta la misma cuadra donde viven nuestros hijos o hermanos?, ¿Puede un venezolano sorprenderse aún de un acto tan absurdo e inconcebible como el reciente acto de culto irracional a la personalidad que está fraguando el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, al dedicarle la décima edición del Festival Mundial de Poesía a la memoria del poeta Hugo Chávez, el más nuestro de los nuestros? Todo lo que creemos  es nuestra realidad, parece escrito por un guionista subpagado de cortas aspiraciones surrealistas: una obra del absurdo que a diario nos vacuna contra la maravillosa ficción de la poesía.

Llama la atención tus apellidos: Perozo Cervantes. ¿Cuántos quijotes hay por mancha?, ¿Cuántas lagunas (de la Ruidera) se convierten en muchachas?, ¿Cuántos charcos seca el sol en el centro de la ciudad?, ¿Cuántos pastelitos de papa con queso se convierten en poema?…. ¿Cómo llegaste a ser Luis Perozo Cervantes, el poeta?

-Mi primer trabajo, a los doce años, fue limpiar baños públicos. Uno puede acumular anécdotas escabrosas en ese tipo de oficios. De limpiar baños a corregir los primeros textos impresentables que cualquier escritor adolescente tiene, no hubo mucho trecho. Casi diría que fue el mismo trabajo. No sé cuando empecé a ´hacer´ al poeta Luis Perozo Cervantes. Seguro fue al mismo tiempo que empecé a coleccionar animadversiones por no quedarme quieto, organizar actividades culturales ante los ojos expectantes de las generaciones precedentes. Todo con el grato apoyo de los mayores, de hombres y mujeres fabulosos, de grandísimo talento, del doctor Luis Guillermo Hernández, del doctor Jorge García Tamayo, del abogado Jesús Ángel Semprún Parra, del poeta Víctor Fuenmayor; pero especialmente, de quién considero mi maestro, el poeta Carlos Ildemar Pérez.

Creo que estoy muy lejos de la consagración o de un puesto en los clásicos (ojalá no caiga en esas categorías). Preferiría siempre estar en el ramo de los perfectibles, de los poetas accidentales, que no pueden ser atrapados con facilidad porque su obra “es dispar”. Quisiera no toparme con mi “forma”, y que mi “voz” sea un excusa para hacer alegres polifonías.

¿Te has enamorado de algún libro?
-Con el amor a las personas y a los libros siento que hay semejanzas. A veces uno cree que está fielmente enamorado de alguien pero, resulta ser solamente un capricho. En cambio, el amor real sobresale de todas las pasiones y se mantiene más allá de los tiempos, y en ese caso, de las ediciones: el amor real a un libro no contempla si la tapa es rústica o si todo el papel es satinado y con ilustraciones a color. El libro que amamos realmente lo usamos como bandera.

Yo me enamoré a los 13 años de “Cien años de soledad”. Ahora, más adulto, entendí que ese libro tiene un género sexual diferente al que ordinariamente se le indilga. Mis primeras relaciones con él fueron heterosexuales, lo leí como una novela. Ahora sé que es un poema largo, y tenemos relaciones pecaminosas todo el tiempo. No habría podido entender este amor tan importante en mi vida romántica literaria, sin una relación posterior, a los 19 años, que definió mi sexualidad lectora: leí “Los detectives salvajes”, de Roberto Bolaño. Desde entonces descubrí que sólo podía leer poemas, así estuvieran disfrazados de novelas.

Y ¿cuántos libros hay que quemar?
-Ninguno, la quema contamina. Por lo menos contamina más que un mal libro. El misterio de la reedición se encargará de salvar a unos pocos para la posteridad. Muchos serán los publicados, pocos los reeditados, diría un fundamentalista cristiano-literario.

La “Revolución Bolivariana Literaria” llegó a ti con tu libro “Poemas para el nuevo orden mundial”, es casi indudable. Pero con todo este movimiento y como todo parece propaganda política, tendemos a confundir TODO con la “revolución”. Entonces, ¿Cuándo es propaganda política la literatura?, ¿Cuándo no lo es? ,¿Cuándo lo es a propósito? Y en nuestro caso (venezolano), ¿Qué es ese movimiento “literario revolucionario”?

– Creo que al decir “Revolución Bolivariana Literaria”, hablas del auge de publicaciones del gobierno pasado, donde se fundó la Editorial El Perro y la Rana, y durante un tiempo se publicaron muchos libros. Tuve la suerte, más bien el agrado, de que un amigo trabajase en uno de los proyectos regionales de esta editorial, y que aceptase mi libro “Poemas” para el nuevo orden mundial, en su larga cola. Después de esperar lo necesario, el libro salió publicado. Disfruté mucho la experiencia y trabajé en todos los procesos de edición del libro. Por desgracia había muy poco papel y el libro salió bastante reducido. Tres y cuatro poemas por página, a una letra pequeña, pero con un excelente trabajo de diseño.

Ciertamente, durante el primer periodo de Chávez se fundó un proyecto editorial sorprendente, dirigido por el poeta Miguel Márquez. Lastimosamente, la gente no continua en los mismos cargos y los siguientes pasos del mundo editorial fueron conducidos de muy mala manera. Grandes problemas en la distribución, promoción y difusión del libro, hacen que un millonario esfuerzo de impresión y diseño, se vean afectados.

No sé si lo sabes, pero mis primeros contactos con un taller literario fueron gracias a un hermoso proyecto a nivel nacional llamado Circuito Liceísta de las Letras, idea del gran poeta y maestro Luis Alberto Crespo, quien dirigió hasta hace poco la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello. En una revolución literaria donde se llegaba a los liceos, escuelas, cárceles y plazas a enseñar literatura, puedo creer. Por el contrario el Ministerio, ha tenido mal tino para elegir sus gabinetes regionales, encargando siempre a gente sin ánimo ni iniciativa, que convierte a la literatura en otra forma clientelar.

“Poemas para el nuevo orden mundial” es un libro político; humorístico, fundamentalmente. Esto lo he entendido después. Es un libro que nace como resultado directo de un bombardeo mediático que afecta a todas las generaciones desde la mía. No podemos recordar otra forma o esperanza distinta a la de Chávez en nuestra infancia. Nadie más tenía fuerza o razón en ese entonces. Ahora Henrique Capriles, es una voz diferente, y me alegra que los nuevos niños y niñas de Venezuela tengan la oportunidad de ver al menos una corta diversidad dicotómica en los discursos.

En Venezuela, actualmente, no hay un Movimiento Bolivariano en pro de la literatura que haga alguna diferencia. Está revolución es falsa, según creo. Y todo discurso propagandístico es un diálogo posible para la poesía. La poesía debe usar y abusar de todos los diálogos para no dejar que ninguno persista incólume de burla, ironía o descredito, porque ante el arte, la mentira no queda de pie. Ahora escribo un libro parecido, quizá. Se titula “Muerto el Héroe”. Espero que no me metan preso, por su culpa.

No puedo dejar escapar la coyuntura. Recientemente el Consejo Nacional Electoral venezolano ha anunciado unas nuevas elecciones ¿Cómo sobrevive la literatura entre tanta convocatoria electoral, implicando todo lo que eso arrastra?

-La literatura sobrevivió incólume al holocausto ocasionado por los nazis (grandes lectores de la bella literatura alemana). También sobrevivió en parte al arrase étnico de la colonización y nos llega hasta nuestros días la poesía Quechua o Náhuatle. Algo quedará de esta poesía política venezolana, algo en las entrañas de una novela, algo en un poema electoral, algo en un tarjetón político. Alguna burla al bigote iletrado del presidente ilegitimo Nicolás Maduro, o algo en la penosa actitud de los corruptos de barrio.

Una hendidura en el pecho de la nación, que no se curará tan fácilmente, ya que los que nunca habían tenido el poder, supuestamente, lo obtuvieron para portarse monstruosamente, para pasar factura de un resentimiento que, hasta su ascensión, no existía realmente. Me hace recordar al rodar de cabezas en la revolución francesa; y esto, al confinamiento del Márquez de Sade, por ser un hombre peligroso.  Escribo por la esperanza de un país más consciente de su papel en la poética global.

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